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viernes, noviembre 07, 2003

Estreno frustrado de Matrix Revolutions

Los espectadores que esperaban ver ayer, en la sesión de las 19.00 horas, Matrix Revolutions en la pantalla gigante de Imax se quedaron finalmente sin disfrutar del desenlace de la saga de los hermanos Wachowski

Persefone o Capericuta

Los incondicionales de Matrix que esperaban ansiosos el estreno de la tercera y última entrega de la saga, proyectada por primera vez en España en formato Imax, se quedaron ayer con las ganas de ver las nuevas andanzas de Neo y Trinity en pantalla gigante en la sesión de las 19.00 horas en Imax Madrid.

En la sesión anterior, a las 15.00 horas, momento en que se sincronizaron los relojes de todo el mundo para que coincidiera el estreno en todas las salas, Matrix Revolutions lució espectacular. Todo transcurrió con normalidad hasta que un corte inesperado antes de los títulos de crédito privó a los asistentes de ver el momento en el que las letras finales aparecían en pantalla. La indignación de algunos espectadores en ese momento no fue más que el comienzo de lo que vendría después, en la sesión de las 19.00 horas.

Más de 400 seguidores de la saga de los hermanos Wachowski esperaban inquietos el comienzo del filme pasadas las 19.00 horas, algo molestos por el retraso inicial. Su impaciencia se transformó en indignación cuando comenzó la proyección y comprobaron que sonido e imagen estaban desincronizados. Una señorita, micrófono en mano, informaba de que intentarían solucionar el problema técnico. Tras rebobinar la cinta y volver a proyectarla desde el principio, los espectadores pudieron comprobar con decepción que todo seguía igual y tuvieron que resignarse a que finalmente no podrían ver la película.

Los que lo aceptaron sin más fueron desfilando por las taquillas para que les devolvieran el importe de las entradas, solicitando las hojas de reclamaciones (insuficientes para la avalancha de peticiones); algunos, los más fanáticos, aceptaban hasta que la proyección continuara con el sonido por un lado y la imagen por otro, a lo que Imax se negó. Otros, unas 40 personas, ofrecieron más resistencia y se negaron a abandonar la sala sin ver la película. Imax, según ha declarado a METRÓPOLI.COM su directora, María Luisa Castelló, les ofreció la posibilidad de que asistieran a la sesión de las 22.00 horas, para la que ya estaban vendidas todas las entradas.

Desde Imax aseguran que la sesión de las 22.00 horas, aunque con retraso, transcurrió con total normalidad, una vez subsanado el problema técnico que provocó que cientos de seguidores de Matrix abandonaran la sala en la sesión anterior con la decepción comprensible de quien lleva meses esperando algo con impaciencia y cuando está a punto de disfrutarlo comprueba que tiene que seguir esperando. Los responsables de la sala, que ya han tomado todas las medidas para que este problema no vuelva a repetirse, animan a todos los seguidores de Matrix a vivir en una pantalla de hasta ocho pisos de altura los innovadores efectos especiales de la cinta, con un sistema de audio de seis cañales que bombean 12.000 watios del más puro sonido digital, esta vez sincronizado con los movimientos de Neo y compañía.

Geomundos

Matrix Revolutions

El próximo 5 de noviembre llegará a las pantallas de los cines Matrix Revolutions, capítulo final de la trilogía cinematográfica concebida por Andy y Larry Wachowski en 1999, año en que se estrenó Matrix, la primera entrega. En un alarde de márketing globalizador, la película se exhibirá al mismo tiempo en 20.000 salas comerciales de 63 países. En España, lo hará a partir de las tres de la tarde (las nueve de la mañana en Nueva York). Millones de fans están deseando conocer el final de una de las propuestas audiovisuales más fascinantes de la historia del cine de la ciencia ficción. Cumplir las expectativas de tanta gente no va a resultar fácil.

Una de las noticias más curiosas aparecidas en los últimos meses acerca de Matrix Revolutions es ésta: corre el rumor de que uno de los hermanos Wachowski decidió cambiarse de sexo en medio del rodaje de las secuelas (eso explicaría la negativa de la pareja a conceder entrevistas y a hacer apariciones en público). Al parecer, comenzó a dirigirlas siendo un hombre y, después de pasarse por el quirófano, las terminó siendo una mujer. La Domina-Matrixmanía es lo que tiene: compagina chismorreos frívolos con complejas teorías. Cuando la información oficial escasea, no queda más remedio que inventársela.

En realidad, Matrix Revolutions no necesita trucos mediáticos tan excéntricos para captar la atención del gran público. Le basta con aprovechar el revuelo suscitado por su inmediata predecesora, Matrix Reloaded, estrenada hace apenas seis meses. Se supone que todas las incógnitas planteadas entonces obtendrán una respuesta satisfactoria ahora. Según los Wachowski, no hace falta más carnaza. Incluso aquéllos que se sintieron defraudados con la segunda parte, que fueron muchos, tendrán curiosidad por saber cómo se resuelve este entuerto ciberapocalíptico.

El argumento de la tercera y última parte de la trilogía retoma la acción en el mismo punto que la dejaba la segunda. Las cosas no van bien: Neo (Keanu Reeves) está en coma; Trinity (Carrie-Anne Moss) no sabe qué hacer; Morfeo (Laurence Fishburne) está perdiendo la fe; el agente Smith (Hugo Weaver) se hace cada vez más poderoso; Merovingio (Lambert Wilson) y Perséfone (Monica Bellucci) conspiran en la sombra; el Oráculo (Mary Alice, en sustitución de la fallecida Gloria Foster) se pone en plan críptico, y las Máquinas que controlan la Tierra han enviado un ejército para que destruya Zion, el último reducto de la Resistencia humana. Si quieren saber más, lean el siguiente párrafo; si prefieren esperar a ver la película, sáltenselo sin contemplaciones.

Los habitantes de Zion se preparan para el ataque de Centinelas y Excavadoras. El agente Smith se infiltra entre los rebeldes ocupando el cuerpo del soldado Bane (Ian Bliss). El Oráculo se cita con Neo y le advierte de nuevos peligros. Merovingio y Perséfone preparan algo gordo. Hay pelea. Neo, Trinity y la capitana Niobe (Jada Pinkett Smith) viajan a la Ciudad de las Máquinas. Allí, Neo se entrevista con una esfera metálica con rasgos infantiles que se hace llamar Deus Ex Machina. Ante la creciente amenaza que supone el agente Smith, que se ha transformado en un programa informático autosuficiente y ultrapoderoso, Neo y las Máquinas toman una decisión. Al final, todo depende del resultado de una lucha a muerte entre Neo y el agente Smith bajo una lluvia torrencial.

Matrix Reloaded y Matrix Revolutions se filmaron simultáneamente, entre marzo de 2001 y agosto de 2002. La primera secuela costó 127 millones de dólares; la segunda, 140, de los cuales 65 se han gastado en efectos especiales (supervisados, como siempre, por John Gaetta). Los mejores momentos de Revolutions incluyen una persecución de helicópteros a ras de suelo; una pelea multitudinaria entre Merovingio, Morfeo, Trinity y el personaje virtual Seraph en un antro llamado Club Hell; la llegada a la Ciudad de las Máquinas (diseñada por el dibujante de cómics Geoff Darrow); el ataque del ejército maquinero a la ciudad subterránea de Zion, y, por supuesto, el combate definitivo entre Neo y Smith, que tardó ocho semanas en rodarse.

Mónica Belucci en acción

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